La salud mental es una parte fundamental del bienestar de una persona, es mantener en equilibrio, las emociones, pensamientos y comportamientos, lo que nos permite afrontar los retos de la vida y relacionarnos positivamente con los demás y sentirnos bien con nosotros mismos.
No significa estar feliz todo el tiempo sino saber manejar las emociones, entender lo que sentimos.
En la adolescencia, es común experimentar cambios físicos, sociales y emocionales que pueden afectar este equilibrio, por eso, cuidar la salud mental no es algo opcional, sino una forma de prevenir problemas como la ansiedad, la depresión, el estrés o la baja autoestima.